Romanita Carbajal de Valenzuela: la mujer que trajo el fuego a México
Un ama de casa sin pretensiones de predicadora. Una fe inquebrantable. El relato de cómo el evangelio apostólico llegó a México.
Comisión de Investigación Histórica
Historia Institucional
En la historia del movimiento apostólico en México hay un nombre que lo antecede todo: Romanita Carbajal de Valenzuela. Una mujer ordinaria con una fe extraordinaria.
El contexto: Los Ángeles, 1906
La calle Azuza en Los Ángeles fue el epicentro del avivamiento pentecostal moderno. De una de las iglesias que surgieron de aquel mover salió Romanita: una mexicana, ama de casa, que recibió el bautismo del Espíritu Santo y no pudo guardar silencio.
El regreso a México: 1914
Habiendo sido bautizada en el nombre de Jesucristo, Romanita regresó a México con un mensaje y una convicción. Sin recursos, sin estructura, sin respaldo institucional. Solo fe y la promesa de Lucas 24:47.
Estableció su primer punto de predicación y desde ahí comenzó a crecer una obra que 112 años después cuenta con miles de congregaciones.
Su legado
Romanita no fundó una institución. Sembró una semilla. Y esa semilla ha dado fruto en todos los estados de México y en más de una docena de países del mundo.
Su historia es la historia de la IAFCJ: una historia de fe, perseverancia y la convicción de que el Espíritu Santo puede hacer grandes cosas a través de personas ordinarias.
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